Trastorno por déficit de atención
con hiperactividad
El trastorno por déficit de atención
con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual.2 Se trata de un trastorno
del comportamiento3 caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de
atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas
impulsivas.
El TDAH es el trastorno del
desarrollo neurológico diagnosticado con mayor frecuencia en los niños,4 de
inicio siempre en la infancia, que persiste hasta la edad adulta en un elevado
porcentaje de casos y suele ocasionar un impacto muy negativo sobre múltiples
áreas de funcionamiento. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se
acompaña de tasas elevadas de comorbilidad psiquiátrica.2 Según el Manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): «Habitualmente,
los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo
mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej.,
escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos
que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)».
Históricamente, este trastorno ha
recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que
dificulta las consultas de la literatura especializada5 (ver cuadro). Cabe
agregar que la sigla inglesa ADHD (attention-deficit hyperactivity disorder:
‘trastorno por déficit de atención con hiperactividad’) se usa ampliamente para
referirse a este síndrome.
Clasificación
Se consideran 3 tipos de TDAH:
predominantemente hiperactivo/impulsivo, predominantemente inatento y
combinado.6
Etiología
Se han demostrado factores de origen
hereditario (es decir, no adquiridos en el curso de la vida del individuo) en
un 80 % de los casos. Diversos estudios demuestran que no hay una transmisión
familiar del trastorno (a través de patrones educativos).8 En contraste, cabe
destacar que la contribución estimada de factores no hereditarios a todos los
casos de TDAH es de un 20 %.9 Para explicar esa minoría de casos, se ha
propuesto la intervención de causas multifactoriales que suponen también
factores genéticos, aunque en combinación con factores ambientales. La
influencia de causas congénitas que podrían actuar durante la gestación (es
decir, no hereditarias, con participación de factores genéticos o ambientales
en proporciones variables), tales como la exposición en útero a la nicotina, no
se consideran tan importantes como hace unas décadas. Es de notar que, incluso
en casos que a primera vista se atribuyen a factores ambientales (como el
recién mencionado), la intervención del factor netamente genético ofrece una
explicación plausible. En ese sentido, se ha establecido que los índices de
tabaquismo entre mujeres con TDAH son varias veces mayores que en la población
general, y, en virtud de ello, ellas son también más propensas a fumar durante
el embarazo. Como corolario, la presencia del TDAH en el niño por nacer remite nuevamente
a factores genéticos.
Cuadro clínico
Una sensación de no lograr los
propósitos, de no alcanzar los objetivos.
Dificultades para organizarse.
Realización simultánea de diversas
tareas, comenzando una sin haber finalizado la anterior.
Tendencia a decir lo primero que
pasa por la cabeza sin tener en cuenta la oportunidad o lo apropiado del
comentario.
Una búsqueda habitual de estímulos
nuevos.
Facilidad para distraerse, problemas
para mantener la atención a lo largo del tiempo.
A menudo es una persona creativa,
con gran iniciativa.
Problemas para desenvolverse a
través de los cauces establecidos, siguiendo el procedimiento “adecuado”.
Impaciencia; dificultad para
esperar.
Impulsividad verbal o en acción.
Tendencia a preocuparse
innecesariamente de forma interminable.
Sensación de inseguridad.
Cambios en el estado de ánimo y en
las actitudes.
Inquietud.
Tendencia a caer en adicciones
(aspecto muy discutido).
Problemas crónicos de autoestima,
relacionados con el rechazo del entorno.
Historial familiar de TDA,
enfermedad maníacodepresiva, depresión, abuso de sustancias u otros trastornos
de control de los impulsos o del estado de ánimo.
Irrespetar a la autoridad el núcleo
familiar
Mentir con regularidad
Manipular
Arranques de ira
(Los 4 últimos aspectos están muy
discutidos) Los niños con TDAH generalmente, cuando empiezan a andar lo que
hacen es correr "como si tuvieran un motor dentro", refieren algunos
padres. En sus inicios escolares tienen problemas con la lectoescritura y la matemática,
habilidades que requieren un esfuerzo de concentración más prolongado.
Al llegar a la edad adulta, el
individuo ha podido acomodar el TDAH a la vida real. Si bien las
características del TDAH han sido plenamente referenciadas respecto a menores
de edad, se suele señalar que no existen estudios suficientes respecto a
adultos. No obstante, algunas de estas características en adultos serían:29
Trastornos asociados
Se estima que hasta dos tercios de
los niños con TDAH tiene uno o más trastornos coexistentes. Los más comunes son
el trastorno negativista desafiante, la ansiedad y el trastorno de conducta. En
niños de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, los trastornos de
ansiedad parecen ser más comunes en las niñas que en los niños. Entre los
adolescentes, son frecuentes la depresión, el trastorno bipolar y el trastorno
por uso de sustancias. Otras comorbilidades posibles son los trastornos
alimentarios, los trastornos del sueño, los problemas de aprendizaje, el
trastorno de tics y ciertas enfermedades como la epilepsia y la enfermedad
celíaca.31
Diagnóstico
No existen marcadores cognitivos,
metabólicos o neurológicos específicos ni pruebas médicas que permitan
diagnosticarlo.27
El TDAH es una alteración de
diagnóstico controvertido, debido en parte a que muchas de sus características
clínicas se superponen con las conductas propias del desarrollo normal.32 Veamos
la caracterización de este trastorno según los dos principales manuales
diagnósticos existentes hoy en día, el DSM, de la APA (el más usado en la
práctica clínica), y el CIE, de la OMS.
Criterio del deterioro funcional
Un diagnóstico idóneo supone no sólo
presencia de los síntomas (evaluados por medio de los criterios normalizados
del DSM-IV o de la CIE-10), sino además, como consecuencia de los mismos, una
perturbación significativa en áreas importantes para la persona, como las relaciones
familiares, las académicas, las laborales y las recreativas. En la medida en
que el desempeño del individuo en estos ámbitos se ve deteriorado por causa de
este síndrome conductual, la intervención terapéutica puede ser un aporte
decisivo para una mejor calidad de vida.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial del TDAH
se realiza principalmente con las siguientes entidades:
Niños inquietos, pero con atención
normal, que se da con cierta frecuencia en los menores de 5 años.37
Discapacidad intelectual.37
Trastornos específicos del
aprendizaje como la dislexia (dificultad en la lectura),37 38 la disortografía
(dificultad en la escritura)38 y la discalculia (dificultades en el aprendizaje
de las matemáticas).37 38
Trastornos de ansiedad, como el
trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo, el
trastorno de ansiedad por separación y el rechazo a la escuela.38
Trastornos del estado de ánimo, como
el trastorno bipolar y la depresión.38
Trastornos del sueño, como los
terrores nocturnos y las pesadillas.38
Trastornos generalizados del
desarrollo, como el síndrome de Asperger.38
Trastornos relacionados con el
gluten (la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca), cuyas
manifestaciones extraintestinales pueden enmascararse como trastornos del
comportamiento y/o psiquiátricos.39
Efectos adversos de ciertos fármacos
como los broncodilatadores, los neurolépticos, los antiepilépticos y la
isoniazida.37
El síndrome X frágil, el síndrome
alcohólico fetal, la fenilcetonuria, la encefalopatía postinfecciosa o
postraumática, la intoxicación por plomo,37 y el hipertiroidismo.40
Tratamiento
El tratamiento del TDAH se basa
principalmente en dos componentes: las terapias conductuales y el tratamiento
farmacológico.38
Asimismo, actualmente hay un interés
creciente en la intervención dietética y nutricional, mediante dietas de
eliminiación de alimentos causantes de alergias o sensibilidad, y/o la
administración de suplementos de ácidos grasos.41 42 43
Farmacológico
Los psicoestimulantes son los
fármacos de elección, puesto que reducen el umbral de los sistemas de alerta y
facilitan y agilizan las respuestas, a través de diversos mecanismos de acción.
Existen tres tipos de psicoestimulantes:37
No anfetamínicos (metilfenidato). El
metilfenidato es, por lo general, el primer fármaco que se aconseja a todos los
niños con TDAH en los cuales se considera necesario el tratamiento
farmacológico. Se absorbe rápidamente por vía oral y comienza a actuar a los
20-30 minutos después de la toma, pero el efecto sólo se mantiene durante 3 ó 4
horas puesto que se elimina con relativa rapidez.
Xánticos (cafeína). La cafeína sólo
es efectiva en unos pocos niños, produciendo una ligera mejoría de la atención,
por lo que se recomienda en aquéllos en los que ese efecto es evidente y que no
rechazan tomar café para desayunar.
Anfetamínicos (anfetamina). La
anfetamina o dextroanfetamina tiene características análogas, pero más efectos
adversos que el metilfenidato.
Actualmente, las sustancias más
empleadas en Estados Unidos son el metilfenidato (principio activo detrás del
nombre comercial Ritalina) y la d, l-anfetamina (Adderall), seguidas de la
dexanfetamina (Dexedrina) y la metanfetamina. Otros psicoestimulantes, de segunda
línea en el tratamiento del TDAH, son la pemolina (Cylert) y el modafinilo
(Modiodal). En los últimos años los fármacos de efecto inmediato tienden a ser
sustituidos por otros preparados que, con los mismos principios activos, logran
un efecto más prolongado, mejorando la calidad de vida de los afectados, sobre
todo los escolares.
A continuacion les presneto un video hacerca de un niño con TDAH


No hay comentarios:
Publicar un comentario