martes, 10 de noviembre de 2015

Trastorno de las matemáticas
Es una afección en la cual las habilidades matemáticas de un niño están muy por debajo de lo que sería normal para su edad, inteligencia y educación.




Causas

Los niños que presentan este trastorno de las matemáticas pueden tener problemas con ecuaciones matemáticas simples, como contar y sumar.
El trastorno de las matemáticas puede aparecer con:
Trastorno del desarrollo de la coordinación
Trastorno del desarrollo de la lectura
Trastorno mixto del lenguaje receptivo y expresivo

Síntomas

El niño puede tener dificultades con las matemáticas, al igual que bajos puntajes en clases y exámenes de esta asignatura.

Los problemas que el niño puede tener abarcan:

Problemas para leer, escribir y copiar números.
Problemas para contar y sumar números, cometiendo con frecuencia errores simples.
Dificultad para establecer la diferencia entre la suma y la resta.
Problemas para entender símbolos matemáticos y problemas matemáticos de palabras.
Incapacidad para alinear los números adecuadamente para sumar, restar o multiplicar.
Incapacidad para organizar los números desde el más pequeño al más grande, o al contrario.
Incapacidad para entender gráficas.

Pruebas y exámenes
Las pruebas estandarizadas pueden evaluar las habilidades matemáticas del niño. Las notas y el desempeño en clase también pueden servir.

Tratamiento
El mejor tratamiento es la educación especial. Otros programas que han tenido éxito son el Proyecto Matemática y las destrezas con las computadoras.

Prevención
Reconocer el problema a tiempo es importante. El tratamiento puede comenzar ya desde el jardín infantil o la educación básica.

Dislalia.- Trastorno en la articulación de los sonidos del habla en personas que no muestran patología verbal comprometida con el sistema nervioso central ni auditivo pero sí con los órganos fonoarticulatorios,
(Schunk, Dale H. 1997).

Causas funcionales.
Ø  Permanencia de esquemas articulatorios infantiles.
Ø  Debilidad somática debido a enfermedades o a insuficiente alimentación.
Ø  Insuficiencia en el oído fonemático.

Causas orgánicas.
Ø  Malformaciones dentarias (mordida abierta, anterior o lateral.
Ø  Diasfemas.
Ø  Macroglosia, microglosia o frenillo sublingual corto.

Clasificación:
∙ Dislalia fonética: Dificultades para articular los sonidos del habla.
∙ Dislalia fonológica: Trastornos en el oído fonético-fonemático.

Disfemia.- Es una alteración en el ritmo del habla que se caracteriza por la existencia de repeticiones de sonidos y de bloqueos que se producen en una situación comunicativa. Los síntomas de este trastorno varían según el caso, el interlocutor, el contenido del discurso, el contexto, etc. Las manifestaciones disfémicas se pueden agrupar en torno a tres aspectos:
Ø  Aspectos lingüísticos: Uno de “muletillas”, abuso de sinónimos, discurso incoherente, desorganización entre pensamiento y lenguaje.
Ø  Aspectos conductuales: Mutismo, ansiedad, bloqueos, conductas de evitación conversacional.
Ø  Aspectos corporales y respiratorios: Tics, espasmos, alteración respiratoria, rigidez facial...
Algunos de estos síntomas suelen aparecer a edades tempranas, pero no deben preocuparnos en exceso, pues no implican fijación disfémica. Estas manifestaciones deben ser consideradas como normales, ya que el niño está desarrollando su lenguaje. La verdadera tartamudez habría que situarla alrededor de los 10 años, donde se aconseja una intervención logopédica.
En cuanto a los factores etiológicos, cabe señalar que no existe uno único, sino un conjunto de ellos. No existe una causa, sino una variedad de factores que pueden interaccionar de diferente forma.

Podemos hablar de tres tipos de disfemia:
         3.1.1. Disfemia clónica: Repeticiones silábicas y ligeros espasmos repetitivos (Ej:Mamamamamañana).
         3.1.2. Disfemia tónica: Bloqueos iniciales y fuertes espamos (Ej:MMMMMañana).
         3.1.3. Disfemia mixta: Sintomatología de las dos anteriores: al niño le cuesta arrancar y, una vez arranca, lo suelta de golpe, sin control (Ej: MMMMMañañañañana).

En general, la disfemia provoca angustia y estrés no sólo en la persona que la padece, sino también en la que la escucha.

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