martes, 10 de noviembre de 2015

Trastorno de las matemáticas
Es una afección en la cual las habilidades matemáticas de un niño están muy por debajo de lo que sería normal para su edad, inteligencia y educación.




Causas

Los niños que presentan este trastorno de las matemáticas pueden tener problemas con ecuaciones matemáticas simples, como contar y sumar.
El trastorno de las matemáticas puede aparecer con:
Trastorno del desarrollo de la coordinación
Trastorno del desarrollo de la lectura
Trastorno mixto del lenguaje receptivo y expresivo

Síntomas

El niño puede tener dificultades con las matemáticas, al igual que bajos puntajes en clases y exámenes de esta asignatura.

Los problemas que el niño puede tener abarcan:

Problemas para leer, escribir y copiar números.
Problemas para contar y sumar números, cometiendo con frecuencia errores simples.
Dificultad para establecer la diferencia entre la suma y la resta.
Problemas para entender símbolos matemáticos y problemas matemáticos de palabras.
Incapacidad para alinear los números adecuadamente para sumar, restar o multiplicar.
Incapacidad para organizar los números desde el más pequeño al más grande, o al contrario.
Incapacidad para entender gráficas.

Pruebas y exámenes
Las pruebas estandarizadas pueden evaluar las habilidades matemáticas del niño. Las notas y el desempeño en clase también pueden servir.

Tratamiento
El mejor tratamiento es la educación especial. Otros programas que han tenido éxito son el Proyecto Matemática y las destrezas con las computadoras.

Prevención
Reconocer el problema a tiempo es importante. El tratamiento puede comenzar ya desde el jardín infantil o la educación básica.

Dislalia.- Trastorno en la articulación de los sonidos del habla en personas que no muestran patología verbal comprometida con el sistema nervioso central ni auditivo pero sí con los órganos fonoarticulatorios,
(Schunk, Dale H. 1997).

Causas funcionales.
Ø  Permanencia de esquemas articulatorios infantiles.
Ø  Debilidad somática debido a enfermedades o a insuficiente alimentación.
Ø  Insuficiencia en el oído fonemático.

Causas orgánicas.
Ø  Malformaciones dentarias (mordida abierta, anterior o lateral.
Ø  Diasfemas.
Ø  Macroglosia, microglosia o frenillo sublingual corto.

Clasificación:
∙ Dislalia fonética: Dificultades para articular los sonidos del habla.
∙ Dislalia fonológica: Trastornos en el oído fonético-fonemático.

Disfemia.- Es una alteración en el ritmo del habla que se caracteriza por la existencia de repeticiones de sonidos y de bloqueos que se producen en una situación comunicativa. Los síntomas de este trastorno varían según el caso, el interlocutor, el contenido del discurso, el contexto, etc. Las manifestaciones disfémicas se pueden agrupar en torno a tres aspectos:
Ø  Aspectos lingüísticos: Uno de “muletillas”, abuso de sinónimos, discurso incoherente, desorganización entre pensamiento y lenguaje.
Ø  Aspectos conductuales: Mutismo, ansiedad, bloqueos, conductas de evitación conversacional.
Ø  Aspectos corporales y respiratorios: Tics, espasmos, alteración respiratoria, rigidez facial...
Algunos de estos síntomas suelen aparecer a edades tempranas, pero no deben preocuparnos en exceso, pues no implican fijación disfémica. Estas manifestaciones deben ser consideradas como normales, ya que el niño está desarrollando su lenguaje. La verdadera tartamudez habría que situarla alrededor de los 10 años, donde se aconseja una intervención logopédica.
En cuanto a los factores etiológicos, cabe señalar que no existe uno único, sino un conjunto de ellos. No existe una causa, sino una variedad de factores que pueden interaccionar de diferente forma.

Podemos hablar de tres tipos de disfemia:
         3.1.1. Disfemia clónica: Repeticiones silábicas y ligeros espasmos repetitivos (Ej:Mamamamamañana).
         3.1.2. Disfemia tónica: Bloqueos iniciales y fuertes espamos (Ej:MMMMMañana).
         3.1.3. Disfemia mixta: Sintomatología de las dos anteriores: al niño le cuesta arrancar y, una vez arranca, lo suelta de golpe, sin control (Ej: MMMMMañañañañana).

En general, la disfemia provoca angustia y estrés no sólo en la persona que la padece, sino también en la que la escucha.
Trastornos de la Escritura: disgrafía y disortografía

La escritura es un aprendizaje muy complejo que el niño va a realizar en los primeros años escolares. Las dificultades en esta área van a estar asociados con mucha frecuencia con la dislexia, aunque pueden darse de forma totalmente independiente.

Las dificultades en esta área pueden presentarse exclusivamente por dificultades para coordinar los músculos implicados en la escritura, o bien puede implicar un trastorno más profundo cuando además de las dificultades en expresión escrita también aparecen dificultades en la expresión oral.disgrafia

Podemos encontrarnos con dos tipos fundamentales de Trastornos de la escritura:

Disortografía:
El niño tiene serias dificultades a la hora de respetar la estructuración gramatical del lenguaje, es decir, en sus escritos se observan faltas de ortografía en palabras que son familiares, omisiones o cambios en artículos y acentos. En los casos más graves pueden aparecer omisiones de silabas completas, cambios de letras o confusión entre ellas. Estas alteraciones suelen estar asociadas a problemas de dislexia.




Disgrafía:
En el caso de la disgrafía, los textos escritos que realiza en niño pueden resultar indescifrables. El niño con disgrafía suele adoptar posturas poco convencionales para la escritura, la sujeción del bolígrafo no la realiza de forma correcta y falla en la velocidad y presión de la escritura. Además, su letra puede ser excesivamente grande o pequeña, el espaciado entre palabras y letras puede ser demasiado pronunciado o demasiado apiñado y normalmente se detectan enlaces erróneos entre palabras.
Este tipo de trastornos no se puede explicar por una baja capacidad intelectual, ni por una lesión o trastorno neurológico. Tampoco se considera que un niño tenga un Trastorno de escritura cuando las dificultades para realizar un texto escrito se deban a una falta de escolarización.

Dado que hablamos de un déficit en el aprendizaje escolar de la escritura y debido al curso académico en el que los niños suelen haber adquirido ya un adecuado aprendizaje de esta habilidad, los Trastornos de la Escritura no suelen diagnosticarse antes de los 7 años.

A continuacion les muestro un ejemoplo de dislexia lo cual esta asociado al transtorno de lectoescritura.




Trastorno por déficit de atención con hiperactividad


El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual.2 Se trata de un trastorno del comportamiento3 caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.
El TDAH es el trastorno del desarrollo neurológico diagnosticado con mayor frecuencia en los niños,4 de inicio siempre en la infancia, que persiste hasta la edad adulta en un elevado porcentaje de casos y suele ocasionar un impacto muy negativo sobre múltiples áreas de funcionamiento. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de tasas elevadas de comorbilidad psiquiátrica.2 Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): «Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)».
Históricamente, este trastorno ha recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que dificulta las consultas de la literatura especializada5 (ver cuadro). Cabe agregar que la sigla inglesa ADHD (attention-deficit hyperactivity disorder: ‘trastorno por déficit de atención con hiperactividad’) se usa ampliamente para referirse a este síndrome.

Clasificación
Se consideran 3 tipos de TDAH: predominantemente hiperactivo/impulsivo, predominantemente inatento y combinado.6




Etiología
Se han demostrado factores de origen hereditario (es decir, no adquiridos en el curso de la vida del individuo) en un 80 % de los casos. Diversos estudios demuestran que no hay una transmisión familiar del trastorno (a través de patrones educativos).8 En contraste, cabe destacar que la contribución estimada de factores no hereditarios a todos los casos de TDAH es de un 20 %.9 Para explicar esa minoría de casos, se ha propuesto la intervención de causas multifactoriales que suponen también factores genéticos, aunque en combinación con factores ambientales. La influencia de causas congénitas que podrían actuar durante la gestación (es decir, no hereditarias, con participación de factores genéticos o ambientales en proporciones variables), tales como la exposición en útero a la nicotina, no se consideran tan importantes como hace unas décadas. Es de notar que, incluso en casos que a primera vista se atribuyen a factores ambientales (como el recién mencionado), la intervención del factor netamente genético ofrece una explicación plausible. En ese sentido, se ha establecido que los índices de tabaquismo entre mujeres con TDAH son varias veces mayores que en la población general, y, en virtud de ello, ellas son también más propensas a fumar durante el embarazo. Como corolario, la presencia del TDAH en el niño por nacer remite nuevamente a factores genéticos.

Cuadro clínico
Una sensación de no lograr los propósitos, de no alcanzar los objetivos.
Dificultades para organizarse.
Realización simultánea de diversas tareas, comenzando una sin haber finalizado la anterior.
Tendencia a decir lo primero que pasa por la cabeza sin tener en cuenta la oportunidad o lo apropiado del comentario.
Una búsqueda habitual de estímulos nuevos.
Facilidad para distraerse, problemas para mantener la atención a lo largo del tiempo.
A menudo es una persona creativa, con gran iniciativa.
Problemas para desenvolverse a través de los cauces establecidos, siguiendo el procedimiento “adecuado”.
Impaciencia; dificultad para esperar.
Impulsividad verbal o en acción.
Tendencia a preocuparse innecesariamente de forma interminable.
Sensación de inseguridad.
Cambios en el estado de ánimo y en las actitudes.
Inquietud.
Tendencia a caer en adicciones (aspecto muy discutido).
Problemas crónicos de autoestima, relacionados con el rechazo del entorno.
Historial familiar de TDA, enfermedad maníacodepresiva, depresión, abuso de sustancias u otros trastornos de control de los impulsos o del estado de ánimo.
Irrespetar a la autoridad el núcleo familiar
Mentir con regularidad
Manipular
Arranques de ira
(Los 4 últimos aspectos están muy discutidos) Los niños con TDAH generalmente, cuando empiezan a andar lo que hacen es correr "como si tuvieran un motor dentro", refieren algunos padres. En sus inicios escolares tienen problemas con la lectoescritura y la matemática, habilidades que requieren un esfuerzo de concentración más prolongado.

Al llegar a la edad adulta, el individuo ha podido acomodar el TDAH a la vida real. Si bien las características del TDAH han sido plenamente referenciadas respecto a menores de edad, se suele señalar que no existen estudios suficientes respecto a adultos. No obstante, algunas de estas características en adultos serían:29

Trastornos asociados
Se estima que hasta dos tercios de los niños con TDAH tiene uno o más trastornos coexistentes. Los más comunes son el trastorno negativista desafiante, la ansiedad y el trastorno de conducta. En niños de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, los trastornos de ansiedad parecen ser más comunes en las niñas que en los niños. Entre los adolescentes, son frecuentes la depresión, el trastorno bipolar y el trastorno por uso de sustancias. Otras comorbilidades posibles son los trastornos alimentarios, los trastornos del sueño, los problemas de aprendizaje, el trastorno de tics y ciertas enfermedades como la epilepsia y la enfermedad celíaca.31

Diagnóstico
No existen marcadores cognitivos, metabólicos o neurológicos específicos ni pruebas médicas que permitan diagnosticarlo.27
El TDAH es una alteración de diagnóstico controvertido, debido en parte a que muchas de sus características clínicas se superponen con las conductas propias del desarrollo normal.32 Veamos la caracterización de este trastorno según los dos principales manuales diagnósticos existentes hoy en día, el DSM, de la APA (el más usado en la práctica clínica), y el CIE, de la OMS.

Criterio del deterioro funcional
Un diagnóstico idóneo supone no sólo presencia de los síntomas (evaluados por medio de los criterios normalizados del DSM-IV o de la CIE-10), sino además, como consecuencia de los mismos, una perturbación significativa en áreas importantes para la persona, como las relaciones familiares, las académicas, las laborales y las recreativas. En la medida en que el desempeño del individuo en estos ámbitos se ve deteriorado por causa de este síndrome conductual, la intervención terapéutica puede ser un aporte decisivo para una mejor calidad de vida.

Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial del TDAH se realiza principalmente con las siguientes entidades:

Niños inquietos, pero con atención normal, que se da con cierta frecuencia en los menores de 5 años.37
Discapacidad intelectual.37
Trastornos específicos del aprendizaje como la dislexia (dificultad en la lectura),37 38 la disortografía (dificultad en la escritura)38 y la discalculia (dificultades en el aprendizaje de las matemáticas).37 38
Trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad por separación y el rechazo a la escuela.38
Trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar y la depresión.38
Trastornos del sueño, como los terrores nocturnos y las pesadillas.38
Trastornos generalizados del desarrollo, como el síndrome de Asperger.38
Trastornos relacionados con el gluten (la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca), cuyas manifestaciones extraintestinales pueden enmascararse como trastornos del comportamiento y/o psiquiátricos.39
Efectos adversos de ciertos fármacos como los broncodilatadores, los neurolépticos, los antiepilépticos y la isoniazida.37
El síndrome X frágil, el síndrome alcohólico fetal, la fenilcetonuria, la encefalopatía postinfecciosa o postraumática, la intoxicación por plomo,37 y el hipertiroidismo.40

Tratamiento
El tratamiento del TDAH se basa principalmente en dos componentes: las terapias conductuales y el tratamiento farmacológico.38

Asimismo, actualmente hay un interés creciente en la intervención dietética y nutricional, mediante dietas de eliminiación de alimentos causantes de alergias o sensibilidad, y/o la administración de suplementos de ácidos grasos.41 42 43

Farmacológico
Los psicoestimulantes son los fármacos de elección, puesto que reducen el umbral de los sistemas de alerta y facilitan y agilizan las respuestas, a través de diversos mecanismos de acción. Existen tres tipos de psicoestimulantes:37
No anfetamínicos (metilfenidato). El metilfenidato es, por lo general, el primer fármaco que se aconseja a todos los niños con TDAH en los cuales se considera necesario el tratamiento farmacológico. Se absorbe rápidamente por vía oral y comienza a actuar a los 20-30 minutos después de la toma, pero el efecto sólo se mantiene durante 3 ó 4 horas puesto que se elimina con relativa rapidez.
Xánticos (cafeína). La cafeína sólo es efectiva en unos pocos niños, produciendo una ligera mejoría de la atención, por lo que se recomienda en aquéllos en los que ese efecto es evidente y que no rechazan tomar café para desayunar.
Anfetamínicos (anfetamina). La anfetamina o dextroanfetamina tiene características análogas, pero más efectos adversos que el metilfenidato.

Actualmente, las sustancias más empleadas en Estados Unidos son el metilfenidato (principio activo detrás del nombre comercial Ritalina) y la d, l-anfetamina (Adderall), seguidas de la dexanfetamina (Dexedrina) y la metanfetamina. Otros psicoestimulantes, de segunda línea en el tratamiento del TDAH, son la pemolina (Cylert) y el modafinilo (Modiodal). En los últimos años los fármacos de efecto inmediato tienden a ser sustituidos por otros preparados que, con los mismos principios activos, logran un efecto más prolongado, mejorando la calidad de vida de los afectados, sobre todo los escolares.

A continuacion les presneto un video hacerca de un niño con TDAH 



DISCAPACIDADES  ESPECÍFICAS  DEL  APRENDIZAJE
Les presento un ejemplo de Sara.


La Historia de Sara
Cuando Sara estaba en primer curso, la maestra comenzó a enseñarle a leer. Los padres de Sara estaban realmente sorprendidos cuando ella tuvo dificultades. Como Sara era lista y ávida, ellos pensaron que aprender a leer sería fácil para ella. Pero no lo fue. Ella no podía conectar las letras con sus sonidos o combinar las letras para formar palabras.
Los problemas de Sara continuaron hasta el segundo curso. Aún no podía leer y tenía además dificultades al escribir. La escuela le pidió a la mamá de Sara permiso para llevar a cabo una evaluación para averiguar la causa de sus problemas. La mamá de Sara dió su consentimiento para la evaluación.
La escuela realizó la evaluación y se enteraron de que Sara tiene una discapacidad específica del aprendizaje. Inmediatamente comenzó a recibir ayuda especial en la escuela.
Sara aún recibe esa ayuda especial. Ella trabaja todos los días con un especialista en lectura y con un maestro en la sala de recursos. Ahora ella está en cuarto grado y ¡ha progresado mucho! Está trabajando duro para ponerse al día con la lectura y ortografía. Con la ayuda de la escuela, ella seguirá aprendiendo y progresando.

Definición de “Discapacidad Específica del Aprendizaje” bajo IDEA
La ley de la educación especial de este país, el Acta para la Educación de Individuos con Discapacidades (IDEA) define una discapacidad específica del aprendizaje como…

“…un desorden en uno o más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje, oral o escrito, que puede manifestarse en la habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos, incluyendo condiciones tales como las discapacidades perceptuales, lesión cerebral, disfunción cerebral mínima, dislexia, y afasia del desarrollo.”
Sin embargo, la discapacidad específica del aprendizaje no incluye “problemas del aprendizaje que son principalmente el resultado de discapacidades visuales, auditivas o motrices, del retraso mental, del trastorno emocional o  de una desventaja ambiental, cultural o económica.”

¿Con Qué Frecuencia Ocurren las Discapacidades Específicas del Aprendizaje?
¡Son muy comunes! Hasta 1 de cada 5 personas en los Estados Unidos tiene una discapacidad específica del aprendizaje. Casi 3 millones de niños (de 6 a 21 años de edad) tienen alguna forma de la discapacidad y reciben educación especial en la escuela. De hecho, la mitad de todos los niños que reciben educación especial tienen una discapacidad específica del aprendizaje

¿Cuáles son las Señales de una Discapacidad Específica del Aprendizaje?
No hay ninguna señal única que indique que una persona tienen una discapacidad específica del aprendizaje. En el pasado, los expertos buscaban una diferencia notable entre el progreso escolar actual y el nivel de progreso que podría lograr, dada su inteligencia o habilidad. También hay ciertas indicaciones que podrían significar que el niño tiene una discapacidad específica del aprendizaje. Estas están incluídas más abajo. La mayoría de ellas están con las tareas de la escuela primaria, ya que las discapacidades específicas del aprendizaje tienden a ser descubiertas en la escuela primaria. Es probable que el niño no exhiba todas estas señales, o aún la mayoría de ellas. Sin embargo, si el niño exhibe varios de estos problemas, entonces los padres y el maestro deben considerar la posibilidad de que el niño tenga una discapacidad específica del aprendizaje.

Cuando el niño tiene una discapacidad específica del aprendizaje:



Puede tener problemas en aprender el alfabeto, hacer rimar las palabras o conectar las letras con sus sonidos;
Puede cometer errores al leer en voz alta, y repetir o detenerse a menudo;
Puede no comprender lo que lee;
Puede tener dificultades con deletrear palabras;
Puede tener una letra desordenada o tomar el lápiz torpemente;
Puede luchar para expresar sus ideas por escrito;
Puede aprender el lenguaje en forma atrasada y tener un vocabulario limitado;
Puede tener dificultades en recordar los sonidos de las letras o escuchar pequeñas diferencias entre las palabras;
Puede tener dificultades en comprender bromas, historietas cómicas ilustradas, y sarcasmo;
Puede tener dificultades en seguir instrucciones;
Puede pronunciar mal las palabras o usar una palabra incorrecta que suena similar;
Puede tener problemas en organizar lo que él o ella desea decir o no puede pensar en la palabra que necesita para escribir o conversar;

Puede no seguir las reglas sociales de la conversación, tales como tomar turnos, y puede acercarse demasiado a la persona que le escucha;
Puede confundir los símbolos matemáticos y leer mal los números;
Puede no poder repetir un cuento en órden (lo que ocurrió primero, segundo, tercero); o
Puede no saber dónde comenzar una tarea o cómo seguir desde allí.
Si el niño tiene problemas inesperados al aprender a leer, escribir, escuchar, hablar, o estudiar matemáticas, entonces los maestros y los padres pueden investigar más. Lo mismo es verdad si el niño está luchando en cualquiera de estas destrezas. Es posible que el niño tenga que ser evaluado para ver si tiene una discapacidad específica del aprendizaje.



Consejos para Padres

Aprenda más sobre las discapacidades específicas del aprendizaje. Mientras más sabe, más puede ayudarse a sí mismo y a su niño. Vea la lista de recursos y organizaciones que se encuentra al final de esta publicación.
Elogie a su niño cuando a él o ella le vaya bien. Los niños con discapacidad del aprendizaje rinden bien en una variedad de cosas. Averigüe cuáles cosas le gustan a su niño, tales como bailar, jugar fútbol, o trabajar con las computadoras. Déle bastantes oportunidades a su niño para perseguir sus fortalezas y talentos.
Averigüe cómo su niño aprende mejor. ¿Aprende por medio de experiencias prácticas, o por medio de mirar o escuchar? Ayude a su niño a aprender por medio de sus áreas de fortaleza.
Déje que su niño ayude con las tareas domésticas. Estas pueden aumentar su confianza y destrezas concretas. Mantenga las instrucciones simples, divida las tareas en pasos pequeños, y recompense los esfuerzos de su niño con elogios.
Haga las tareas escolares una prioridad. Lea más acerca de cómo puede ayudar a su niño a tener éxito con las tareas.
Ponga atención a la salud mental de su niño (¡y a la suya!). Esté dispuesto a recibir asesoramiento, el cual puede ayudar a su niño a tratar con las frustraciones, sentirse mejor acerca de sí mismo y aprender más sobre las destrezas sociales.

Hable con otros padres cuyos niños tienen problemas del aprendizaje. Los padres pueden compartir consejos prácticos y apoyo emocional. Visite al programa Parent to Parent USA para identificar un grupo de padres cerca de su comunidad.
Reúnase con el personal escolar y ayude a desarrollar un plan educacional para tratar con las necesidades de su niño. Planifique las acomodaciones que su niño necesita.

Establezca una relación de trabajo positiva con el maestro de su niño. Por medio de la comunicación regular, pueden intercambiar información sobre el progreso de su niño en casa y en la escuela.


HIPOACUSIA
Es la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos.

Consideraciones
 Los síntomas de la hipoacusia pueden abarcar:
Ciertos sonidos que parecen demasiado fuertes.
Dificultad para seguir conversaciones cuando dos o más personas están hablando.
Dificultad para oír en ambientes ruidosos.
Dificultad para diferenciar sonidos agudos (por ejemplo, "s" o "th") entre sí.
Menos problemas para escuchar las voces de los hombres que las voces de las mujeres.
Problemas para escuchar cuando hay ruido de fondo.
Voces que suenan entre dientes o mal articuladas.
Otros síntomas abarcan:
Sensación de estar sin equilibrio o mareado (más común con la enfermedad de Ménière y el neuroma acústico).
Sensación de presión en el oído (en el líquido detrás del tímpano).
Ruido o zumbido en los oídos (tinnitus).




Causas
La hipoacusia conductiva ocurre debido a un problema mecánico en el oído externo o el oído medio. Puede darse porque:
Los tres minúsculos huesos del oído (osículos) no están conduciendo el sonido apropiadamente.
El tímpano no está vibrando en respuesta al sonido. 
Las causas de la hipoacusia a menudo se pueden tratar y abarcan:
Acumulación de cera en el conducto auditivo externo.
Daño a los pequeñísimos huesos (osículos) que están justo detrás del tímpano.
Líquido que permanece en el oído después de una infección auditiva.
Objeto extraño alojado en el conducto auditivo externo.
Agujero en el tímpano.
Cicatriz en el tímpano a raíz de infecciones repetitivas.
La hipoacusia neurosensorial ocurre cuando las diminutas células pilosas (terminales nerviosas) que transmiten el sonido a través del oído están lesionadas, enfermas, no trabajan apropiadamente o han muerto. Este tipo de hipoacusia a menudo no se puede neutralizar.
La hipoacusia neurosensorial comúnmente es causada por:

Neuroma acústico.
Hipoacusia relacionada con la edad.
Infecciones infantiles, como sarampión, meningitis, paperas y escarlatina.
Enfermedad de Ménière.
Exposición regular a ruidos altos (por ejemplo, por el trabajo o la recreación).
Uso de ciertos medicamentos.
La hipoacusia puede estar presente al nacer (congénita) y puede deberse a:
Anomalías congénitas que provocan cambios en las estructuras del oído.
Trastornos genéticos (se conocen más de 400).
Infecciones que la madre le transmite al bebé en el útero (como toxoplasmosis, rubéola o herpes).
El oído también puede lesionarse por:
Diferencias de presión entre la parte interna y externa del tímpano, con frecuencia a raíz del buceo
Fracturas de cráneo (pueden dañar las estructuras o nervios del oído)
Traumatismos por explosiones, fuegos artificiales, armas de fuego, conciertos de rock y auriculares


Cuidados en el hogar
Con frecuencia, la acumulación de cera en el oído se puede lavar cuidadosamente con jeringas de oído (disponibles en las farmacias) y agua tibia. Se pueden necesitar ablandadores de cera (como Cerumenex) si la cera está dura y atorada en el oído.
Tenga cuidado al extraer objetos extraños del oído y, a menos que el objeto sea fácilmente accesible, procure que el médico se lo retire. No use instrumentos puntiagudos para extraer cuerpos extraños.
Consulte con el médico en caso de cualquier pérdida auditiva.
Cuándo contactar a un profesional médico


Llame al médico si:


Los problemas auditivos interfieren con su estilo de vida.
Los problemas auditivos no desaparecen o empeoran.
La audición es peor en un oído que en el otro.
Usted presenta una pérdida auditiva grave y súbita o zumbido en los oídos (tinnitus).
Usted tiene otros síntomas, como dolor de oído junto con los problemas auditivos.
Usted tiene dolores de cabeza nuevos, debilidad o entumecimiento en cualquier parte del cuerpo.
Lo que se puede esperar en el consultorio médico
El médico elaborará la historia clínica y llevará a cabo un examen físico.
Algunos de los exámenes que se pueden realizar son:
Audiometría (una prueba auditiva empleada para verificar el tipo y la magnitud de la hipoacusia)
Tomografía computarizada  o  resonancia magnética de la cabeza (en caso de sospecharse un tumor o una fractura)
Timpanometría
Las siguientes cirugías pueden ayudar a algunos tipos de hipoacusia:
Reparación del tímpano
Colocación de tubos en el tímpano para extraer líquido
Reparación de los pequeños huesos del el oído (osiculoplastia)
Lo siguiente puede ayudar con la hipoacusia prolongada:
Dispositivos para la pérdida auditiva
Ayudas para la audición
Técnicas de aprendizaje para ayudar a comunicarse
Lenguaje de señas (para aquellos con hipoacusia grave)
Los implantes cocleares sólo se utilizan en personas que han perdido mucha capacidad auditiva como para beneficiarse de un audífono.


Nombres alternativos

Pérdida auditiva; Sordera; Disminución de la audición; Hipoacusia conductiva; Hipoacusia neurosensorial; PresbiacusiaPérdida auditiva; Sordera; Disminución de la audición; Hipoacusia conductiva; Hipoacusia neurosensorial; Presbiacusia.